El líder de la guerra gaucha
1821 Cañada de la Horqueta. El viento acaricia el rostro agonizante del general Güemes, le esta costando respirar. Uno de sus gauchos le informa que a llegado un mensajero del jefe realista Olañieta, el caudillo le permite hablar. Olañieta le ofrece protección y una cura a su herida a cambio de reconocer el gobierno constitucional de España. Güemes rechaza la oferta, jamás traicionara a su pueblo, el mensajero realista se marcha ofendido, Güemes se ríe mientras la muerte continua devorándolo.
La noche del 7 de Junio de 1821 los trecientos realitas al mando del Barbarucho Valdez ingresaron en salta. Güemes fue acribillado a balazos, sus hombres lograron rescatarlo y salieron raudamente de la ciudad. Así empezó la odisea del caudilla, recorriendo el cerro de San Bernardo astas que fue trasladado a la cañada de la Orqueta. A causa de su hemofilia, las heridas de bala iban acabando la vida de Guemes. El jefe del ejercito realista Olañieta envío barios emisarios , Intento doblegar, seducir al caudillo para que desistais según a los españoles, Güemes se negó a hacerlo.
El 17 de junio de 1821, el caudillo cerro sus ojos para nunca mas volver a abrirlos. Inmediatamente después de fallecido los gauchos de Güemes se abalanzaron sobre el cadáver, querían llevarse un pedazo del ropaje, tener un poco de aquel hombre que despertó la esperanza revolucionaria.
En 1821 los restos de Guemes fueron sepultados en la capilla del Chamical, pero seria solo el inicio de un largo recorrido. El cuerpo del caudillo fue llevado a la catedral de salta, luego en 1877 a causa del deterioro de la catedral se lo traslado al Panteón familiar del cementerio de la santa cruz, asta que finalmente en 1918 Guemes reposo en el Pantin de las glorias del norte, en la catedral de salta.
Sus restos encontraron descansos pero su nombre no. Su muerte fue festejada por un puñado de oligarca que se regocijaron con su desaparición, para ellos Guemes fue un salvaje, un demonio, pero el caudillo mucho tiempo después fue revindicado y obtuvo su merecido lugar en la galería de próceres nacionales.
Este texto pertenece a la desgravación de uno de los capítulos del programa “Caudillos” dedicado a este gran hombre. Lo pueden encontrar y descargar de la pagina del canal Encuentro. Algo recomendado.
“La revolución es un vidrio delicado que puede romperse al más leve soplo del viento y hacerse pedazos; y un gobierno naciente, que los hombres aún no están acostumbrados a obedecer, es una nave situada en alta mar, sin brújula y expuesta a los combates y borrascas de las pasiones humanas” -Martín Miguel de Güemes.







